Al leer “Introducción. La Modernidad: Ayer, Hoy y Mañana” de
Marshall Berman en su libro “Todo Lo Sólido Se Desvanece En El Aire”, se puede
concluir que su premisa esencial y muy bien planteada en estas páginas, es el
constante cambio del hombre y su relación con el tiempo y espacio, con su
contexto.
Ya partimos mencionando lo general del texto, y sin duda alguna,
lo específico tiene que ser analizado. Berman toma como base las teorías y los
postulados de varios autores incluyendo Rousseau, Marx, Nietzsche y Weber entre
otros.
El enfoque principal es el cambio al cual el hombre se ha
visto supeditado aproximadamente desde el siglo XVI hasta el siglo XX cuando la
modernidad abarca su todo. Este fenómeno, llega de una manera nunca antes
imaginada por el ser humano, llega a cambiar parámetros sociales y morales establecidos
décadas atrás. Describe al hombre como aquel ser que se siente extasiado por
los cambios sociales e industriales que llegan a su mundo de una manera rápida
y sin previa aviso. Estos cambios envuelven a los hombres y a los mujeres tan
abruptamente, que los lleva a un punto ciego donde ellos no son capaces de
distinguir ni de percibir que su sociedad se encuentra en crisis y en caos por
la pérdida de su identidad. Es un cambio abrupto en cuestiones industriales,
artísticas y sobre todo en la concepción del comportamiento del ser humano.
Llega el punto en el que la gente vive el hoy sin cuestionarse si lo que tiene
alrededor es algo “real” o “palpable”, siguen parámetros diferentes todos los
días sin pensar si les gusta o no, se ven involucrados en esa novedad de la que
siempre querrán ser parte, se convierten
en seres que un día son algo y al día siguiente son otra cosa, un día piensan y
actúan de una manera y al otro día de una distinta, su común denominador es la
contradicción de su ser. De aquí “Todo lo sólido se desvanece en el aire”.
Al transcurrir del tiempo, se crearon diferentes escuelas y
se han planteado diferentes teorías, que buscan que el hombre sea capaz de
abrir los ojos antes de caer al precipicio del cual no podrán salir más
adelante. Aparecen nuevas formas artísticas que pretenden despertar a la gente
de ese sueño en el que llevan bastante tiempo, y el cual les impone no vivir
sino seguir nuevos parámetros día a día sin cuestionarse el porqué de las
cosas. En pocas palabras, un sueño que los convierte en seres mediocres de
producción mecanizada.
Berman desarrolla la idea de que el fin del hombre debería
ser perderse y encontrarse. Expone un gran ejemplo, Pollock plasmaba en sus
pinturas la idea de perderse en ellas y encontrarse de nuevo, encontrarse a sí
mismo. No somos conscientes que nuestra participación en el ahora, en nuestro
tiempo es fundamental, no es solo inmiscuirnos y dejarnos llevar por estos
cambios constantes, sino tenemos que ser parte de ese cambio, tener una perspectiva
crítica y una perspectiva de proyección de mi yo en este cambio.
Desafortunadamente lo que se observa a medida que pasan las
décadas del siglo XX, es un estancamiento, es como si el ser humano se hubiese
convertido en un máquina más de la era de la modernización. “Parece ser que
algunos tipos muy importantes de sentimientos humanos mueren cuando nacen las
máquinas”.[i] Se
percibe una autodestrucción en la sociedad proveniente de la aparición de estas
nuevas tecnologías. Máquinas que son implementadas para el desarrollo de
mecanismos esenciales en fábricas, pero que están sustituyendo al hombre.
Esta tecnología y las organizaciones modernas, son las que
delimitan al hombre delimitan su destino, y este se ve cada vez más y más
involucrado en este fenómeno, que no es capaz de salir por sí solo. El hombre se convierte en un ser sin espíritu,
no existe y no es capaz de enfrentar y confrontar esa realidad que lo está
alienando.
Se ve
muy claramente que este fenómeno de modernidad ha acabado con la percepción de
la construcción de valores en la sociedad y no ha permitido que la sociedad
vuelva a surgir, al contrario, la sociedad sigue dejándose llevar por estas
nuevas ideas y estilos de vida. No hay manera de salvar ese vacío, de hacer que
el hombre abra los ojos a esa vida que lleva viviendo desde hace muchas
generaciones y que ha supeditado su actuar en la sociedad.
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